Empieza por los miligramos por cápsula
Es el dato que separa un frasco de otro y el que casi ningún anuncio publica. Una cápsula de 500 mg y otra de 250 mg al mismo precio no son lo mismo, aunque la caja diga las mismas palabras. Si el envase no trae esa cifra impresa, ya sabes con qué clase de producto estás tratando.