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Los cuatro filtros que pasa un frasco antes de entrar

Un producto llega al catálogo cuando podemos publicar su composición completa sin dejar huecos. Si falta un dato, falta la ficha, y sin ficha no hay producto.

1. La composición se declara por toma diaria

Un envase que anuncia una cifra grande y la reparte entre tres cápsulas dice lo mismo que otro que la concentra en una, con la diferencia de que solo uno de los dos lo deja claro. Pedimos la composición expresada por toma diaria, y esa es la columna que aparece en la tabla de cada ficha. Si el fabricante solo publica el contenido por cápsula, la calculamos y lo indicamos.

2. Los extractos vienen con su proporción

«500 mg de extracto» no compara nada por sí solo. Un extracto 10:1 parte de diez veces más materia vegetal que uno 1:1 para el mismo peso final, y un extracto estandarizado fija además cuánto compuesto activo lleva dentro. Publicamos las dos cifras cuando el fabricante las declara, y dejamos constancia cuando no lo hace.

3. Las declaraciones se ajustan a lo autorizado

Vitaminas y minerales tienen declaraciones de salud autorizadas con una redacción concreta, y esa es la que reproducimos. Los extractos vegetales y los compuestos como el colágeno o la glucosamina no la tienen, así que sobre ellos describimos qué son, de dónde salen y en qué forma entran en la fórmula. La diferencia entre una y otra situación se nota leyendo cada tarjeta de la sección de composición.

4. Los alérgenos y el origen se publican aunque resten ventas

La glucosamina que procede de caparazón de crustáceo lleva ese alérgeno declarado, y una cápsula de gelatina bovina no sirve a quien evita ingredientes de origen animal. Los dos datos aparecen en la tabla porque descartan compradores, y ese es exactamente el motivo por el que tienen que estar arriba y no escondidos.

Lo que no publicamos

No hay valoraciones, ni reseñas firmadas, ni contadores de existencias, ni descuentos con precio anterior tachado. Ninguno de esos elementos lo podemos verificar hoy, y un dato de venta que no se sostiene contamina también a los que sí se sostienen.

Categorías del catálogo

  • Articulaciones — Cómo comparar suplementos de articulaciones: colágeno tipo II, glucosamina, condroitina y MSM, con la dosis diaria de cada activo a la vista.
  • Digestión — Qué mirar en un suplemento para la digestión: calcio, vitaminas del grupo B, probióticos, sábila y jengibre, y cuál tiene una declaración de salud autorizada.
  • Antiedad — Qué mirar en una crema, un sérum o unas cápsulas antiedad: bakuchiol, vitamina C, niacinamida, ácido hialurónico y colágeno, y cuánto dura cada envase.
  • Control de peso — Qué mirar en un suplemento de control de peso: qué trae cada toma, cuántos días cubre el envase y qué dice la etiqueta frente a lo que promete el anuncio.

Los productos de este catálogo son suplementos alimenticios bajo la vigilancia de la ARCSA en Ecuador.